El Congreso aprobó un paquete de beneficios y aumentos financiados con casi S/10 mil millones de recursos extraordinarios, una decisión que genera cuestionamientos por el impacto que tendrá en las próximas gestiones. Economistas advierten que el gasto comprometerá ingresos futuros del Estado, mientras las medidas de prevención frente a un posible fenómeno El Niño quedaron relegadas.
La medida incorpora pagos como gratificaciones, CTS para trabajadores CAS, bonos e incrementos remunerativos para docentes, auxiliares y otros sectores públicos. Aunque los beneficiarios recibirán mejoras económicas, la principal crítica apunta a que estos compromisos serán permanentes y deberán sostenerse con los presupuestos de los siguientes años.
El exministro de Economía Enzo Defilippi señaló que el crédito suplementario, cercano al 1% del PBI, representa uno de los mayores desembolsos adicionales aprobados en la historia del país y alertó que convertir ingresos extraordinarios en gastos fijos podría generar problemas cuando disminuyan los ingresos por materias primas.
La preocupación aumenta porque, mientras se aprobaron recursos para beneficios laborales, no se estableció una partida específica de similar magnitud para prevenir los posibles impactos de un eventual “Mega Niño”, como huaicos, inundaciones y daños en infraestructura.
El cuestionamiento no está dirigido a los trabajadores que recibirán estos beneficios, sino a la falta de una planificación financiera que garantice cómo se mantendrán estos pagos en el tiempo sin afectar otras áreas del presupuesto público.