La designación de Hernando de Soto como presidente del Consejo de Ministros del gobierno de José María Balcázar quedó sin efecto en menos de 24 horas, en un giro político que evidenció tensiones internas en Palacio de Gobierno. El domingo, la Presidencia había anunciado oficialmente su nombramiento, generando expectativas por el perfil técnico que se anticipaba para el gabinete; sin embargo, la juramentación prevista para el lunes al mediodía fue suspendida tras desacuerdos de último momento.
Según relató la actual jefa del gabinete, Denisse Miralles, el impasse se produjo por discrepancias en la conformación definitiva del equipo ministerial. “Él había informado que quería hacer cambios adicionales”, explicó, al detallar que el presidente comunicó al grupo de ministros convocados que De Soto solicitaba modificar la nómina ya acordada. La falta de consenso abrió un compás de espera en un momento crítico, marcado por intensas lluvias e inundaciones vinculadas al Fenómeno del Niño, que exigían decretos urgentes y decisiones inmediatas desde la PCM.
El canciller Hugo de Zela respaldó esta versión y subrayó que era indispensable resolver rápidamente la conducción del Consejo de Ministros, ya que la negativa de De Soto a asumir en esas condiciones impedía avanzar con actos administrativos clave. La ausencia de un titular en la PCM generaba incertidumbre en medio de una coyuntura climática y política especialmente delicada.
Horas después, desde su vivienda en Surco, el economista ofreció su versión de los hechos y habló de una “prueba de fuego” que, según él, el mandatario no superó. “Cuando lo sometí a la prueba de fuego, que es cambiar a los ministros, pues no pasó la prueba de fuego”, afirmó.
Además, deslizó que existirían presiones desde el Congreso y sectores privados para mantener a determinados funcionarios. “Por lo que tenemos de indicios, hablando en hipótesis, nos han mandado a nosotros gente que está hoy día en el Congreso y entornos económicos privados para que se mantengan ciertas personas en sus sitios”, declaró.
Ante la falta de acuerdo, el Ejecutivo optó por una salida inmediata y Denisse Miralles asumió la Presidencia del Consejo de Ministros para evitar una paralización del Estado. La lista final fue prácticamente la misma que había sido convocada esa mañana, con el único cambio en el Ministerio de Economía y Finanzas, que quedó a cargo de Gerardo López.
El episodio dejó fuera a Hernando de Soto antes de jurar el cargo y evidenció la fragilidad política del inicio de la nueva administración, en pleno escenario preelectoral y bajo presión por la gobernabilidad del país.