En una entrevista exclusiva con Canal N, el presidente José Jerí afirmó que no renunciará a la presidencia y tampoco el presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez, dejará el cargo. El mandatario sostuvo que solo renunciaría quien tuviera algo que ocultar y aseguró no haber mentido al país ni cometido actos ilícitos, por lo que anunció que acudirá voluntariamente a la Comisión de Fiscalización y se pondrá a disposición de la Fiscalía.
Jerí reconoció como un error haberse reunido fuera de Palacio de Gobierno, pero calificó los informes periodísticos sobre sus encuentros con empresarios chinos como intentos de desestabilizar la Presidencia y afectar el proceso electoral. “Hay un propósito de distorsionar actos comunes como ir a un chifa o a una tienda con hechos irregulares”, afirmó, al rechazar que dichas actividades tengan contenido ilegal.
Ante las críticas por haber ofrecido tres versiones sobre la primera reunión revelada, el jefe de Estado aseguró que se trata de un solo hecho presentado con enfoques distintos. Explicó que acudió a comer, que se produjo una conversación y que esta derivó en la coordinación del Día de la Amistad Perú-China, insistiendo en que no hubo múltiples episodios ni contradicciones sustanciales.
Sobre la visita del 6 de enero a una tienda de un empresario chino en el Centro de Lima, Jerí dijo desconocer que el local estuviera clausurado. Indicó que compró caramelos y cuadros chinos, los cuales mostró durante la entrevista, y reiteró que no mintió al país. En ese contexto, sostuvo que se está aprovechando su error reconocido para atacar la investidura presidencial y el normal desarrollo del proceso electoral, cuya transparencia —dijo— es su deber garantizar.
Finalmente, el mandatario afirmó que ya no mantiene comunicación con Zhihua Yang, al considerar que el empresario ha perjudicado directa o indirectamente la investidura presidencial, y negó haber recibido solicitudes de su parte. También mencionó al empresario Ji Wu en el marco de los cuestionamientos, y sostuvo que su asistencia habitual a comer en determinados locales responde a prácticas comunes, sin relación con irregularidades.