El ministro de Energía y Minas, Ángelo Alfaro, vuelve al centro de la controversia tras la difusión de presuntos mensajes intimidatorios dirigidos a Jennifer Canani Panduro, quien lo acusa de violación sexual cuando era menor de edad. Según chats difundidos por el programa televisivo Beto a Saber, el funcionario habría intentado frenar la emisión de un reportaje con frases como: “Esfuérzate que no salga nada ni en Willax ni en otro”, lo que ha encendido el debate público sobre abuso de poder.
La denunciante sostiene que los hechos ocurrieron en el año 2000, cuando tenía 16 años y Alfaro, de 47, trabajaba en Electro Ucayali. Producto de esa relación, afirma, nació un hijo que el propio ministro reconoció legalmente. Además, denunció que en su momento no pudo formalizar la acusación porque la comisaría de Coronel Portillo se negó a recibirla, lo que ahora refuerza su decisión de hacer público el caso.
En los mensajes también se advierte un tono de presión emocional. “No quiero exponer todos tus registros policiales y penales”, habría escrito Alfaro, lo que para la denunciante constituye una amenaza directa. Consultado previamente, el ministro evitó responder de fondo y propuso una reunión privada: “Vente en la tarde y ahí despejado conversamos”, indicó.
Pese a la gravedad de las acusaciones, Alfaro se mantiene en el cargo tras la reciente recomposición del gabinete liderada por el presidente interino José Balcázar. En su defensa, aseguró que “entregará todas las evidencias al Ministerio Público” y calificó la exposición mediática como “penosa”. El caso ha reavivado el debate sobre la permanencia de autoridades investigadas y el rol del Estado frente a denuncias de violencia sexual.