El prófugo líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón, reconoció mantener una “gran amistad” con el presidente interino José María Balcázar, aunque negó cualquier tipo de influencia en su gestión. En entrevista desde la clandestinidad, afirmó: “No interfiero en su gobierno en absoluto”, descartando haber recomendado funcionarios o tener una cuota de poder en el Ejecutivo liderado por el premier Luis Arroyo.
Cerrón también aseguró que no ha tenido comunicación reciente con el mandatario. “Ni siquiera para felicitarlo”, precisó, al tiempo que insistió en que su relación personal no implica participación política. Como antecedente, el dirigente se encuentra prófugo desde octubre de 2023 y acumula más de 900 días fuera del alcance de la justicia, con una recompensa de S/500 mil ofrecida por el Ministerio del Interior para su captura.
En el plano legal, el exgobernador regional sostuvo que se entregará si el Tribunal Constitucional rechaza el habeas corpus que busca anular su orden de prisión preventiva. “Por supuesto, porque ya sería un órgano agotado”, declaró, marcando una posible salida a su situación judicial. No obstante, la presidenta del TC, Luz Pacheco, advirtió irregularidades en el proceso, lo que ha retrasado la decisión final del organismo.
En medio del contexto electoral, la figura de Cerrón vuelve a generar polémica. El Jurado Nacional de Elecciones le impidió participar en el reciente debate presidencial, dejando una silla vacía que simbolizó su ausencia. Además, candidatos como Fiorella Molinelli han prometido capturarlo en un plazo de “90 días”, reavivando el debate sobre justicia, corrupción y seguridad en el Perú.