Más de 120 vicuñas fueron esquiladas durante el primer chaku en la parcialidad de Pachachaca, distrito de Callalli, provincia de Caylloma.
La actividad reunió a integrantes de la Asociación de Protectores de Vicuñas de Pachachaca y a pobladores de la comunidad, quienes participaron en la captura, selección y esquila de los animales.
El proceso se realizó bajo estrictos procedimientos de manejo sostenible, con el objetivo de conservar la especie y obtener fibra de alta calidad para beneficio de las familias dedicadas a esta actividad.
Durante la jornada, los comuneros desarrollaron las labores siguiendo las prácticas tradicionales autorizadas para el manejo de la vicuña, procurando proteger la integridad de cada ejemplar durante todo el proceso.
Como resultado, se logró la esquila de más de 120 animales y la obtención de fibra considerada entre las más finas y valiosas del mundo, destinada a fortalecer la economía de las comunidades altoandinas.
CHAKU. Según Autocolca, el chaku es una práctica ancestral que contribuye a la protección y aprovechamiento sostenible de las vicuñas. Permite generar beneficios económicos para la población local y fortalece las acciones de conservación de la fauna silvestre.
El chaku, cuyo nombre proviene del quechua y significa captura de vicuñas, consiste en el arreo, captura temporal, esquila y posterior liberación de los animales sin afectar su supervivencia.
Esta práctica prehispánica continúa vigente en diversas regiones altoandinas del Perú como una estrategia que combina conservación de la fauna silvestre, protección frente a la caza furtiva y aprovechamiento sostenible de la fibra de vicuña.
El chaku es reconocido como Patrimonio Cultural de la Nación desde el 23 de junio de 2003.
Arequipa alberga algunas de las mayores poblaciones de vicuñas del país y desarrolla cada año diversos chakus en provincias como Castilla y Caylloma para impulsar la conservación de estos camélidos sudamericanos.