El volcán Sabancaya mantiene el nivel de alerta naranja ante la posibilidad de que ocurran nuevas explosiones y se generen columnas eruptivas superiores a los dos kilómetros de altura.
Aunque durante ese periodo no se registraron explosiones, las autoridades mantienen las medidas preventivas debido al riesgo de dispersión de ceniza hacia distritos del valle del Colca y zonas cercanas.
Durante la última semana, los equipos de vigilancia detectaron emisiones de vapor, ceniza, agua y gases que alcanzaron hasta 1700 metros sobre la cima del volcán, además de actividad sísmica vinculada al movimiento de fluidos magmáticos y al fracturamiento interno.
PRONÓSTICO. Las proyecciones indican que, hasta el 14 de agosto, una eventual emisión de ceniza podría dispersarse hacia los sectores sur y sureste del Sabancaya.
Entre el 15 y 16 de agosto, en cambio, los vientos podrían trasladarla hacia el este y noreste, alcanzando velocidades de hasta 55 km/h.
Asimismo, el boletín señala que las lluvias previstas entre el 10 y 13 de agosto podrían favorecer la formación de lahares en los alrededores del macizo volcánico.
Ante este panorama, las autoridades recomiendan no acercarse a menos de 12 kilómetros del cráter del Sabancaya.
RECOMENDACIÓN. Según el boletín, en caso de caída de ceniza, la población debe cubrirse la nariz y boca con paños húmedos o mascarillas, señala el boletín.
También exhortan a mantener cerradas puertas y ventanas y evitar los cauces de quebradas y ríos próximos al volcán ante un eventual descenso de lahares.
Estas medidas coinciden con las recomendaciones que mantiene el Centro Vulcanológico Nacional para el actual nivel de alerta.
VOLCÁN. El Sabancaya, ubicado en la provincia de Caylloma, permanece en proceso eruptivo desde noviembre de 2016 y es considerado por el IGP como el segundo volcán más activo del Perú.
Desde entonces ha registrado periodos de explosiones, emisiones de gases y dispersión de ceniza, mientras una red de estaciones sísmicas, cámaras, GPS y equipos para medir gases permite vigilar permanentemente su comportamiento.
El IGP precisa que la alerta naranja implica un incremento significativo de la actividad eruptiva y exige mantener medidas de prevención en las poblaciones expuestas.