La Antártida volvió a sorprender a la comunidad científica al registrar una temperatura de -84,1 grados Celsius el pasado 18 de julio de 2026, la más baja medida en la Tierra desde 2012. El récord fue alcanzado en la estación de investigación Concordia, ubicada en el interior del continente blanco, donde las condiciones extremas del invierno austral favorecieron un descenso inusual del termómetro. La medición fue confirmada por el Instituto Polar Francés Paul-Émile Victor, que precisó que el valor se registró en dos momentos de la mañana.
Los especialistas explicaron que, si bien en esa región es habitual que las temperaturas superen los -80 °C durante el invierno, alcanzar los -84,1 °C sigue siendo un hecho extraordinario. El jefe de la estación Concordia del Programa Nacional de Investigación Antártica (PNRA) de Italia, Gabriele Carugati, destacó la singularidad del fenómeno. "Incluso aquí, donde se esperan temperaturas extremadamente bajas, las temperaturas inferiores a -84 °C son notables y ponen de manifiesto la variabilidad del clima antártico", afirmó.
La estación Concordia se encuentra a más de 3200 metros sobre el nivel del mar y a más de 1000 kilómetros de la costa, una ubicación que favorece condiciones climáticas extremas. Durante el invierno austral, el lugar permanece varios meses sin recibir luz solar, con una atmósfera muy seca y estable que facilita la pérdida constante de calor hacia el espacio. "Cuando el cielo está despejado, el calor se pierde continuamente en el espacio porque no hay nubes, lo que permite que las temperaturas desciendan a niveles extraordinarios", explicó Carugati.
Los investigadores señalaron que este episodio responde a condiciones meteorológicas específicas propias de la región y no representa un cambio en las tendencias climáticas globales. La combinación de ausencia de radiación solar, aire seco y cielos despejados convirtió a Concordia en uno de los lugares más fríos del planeta durante esos días.
Finalmente, los científicos recordaron que este récord de frío no contradice el calentamiento global, ya que el cambio climático se analiza a partir de tendencias de largo plazo y a escala mundial, mientras que eventos extremos, tanto de calor como de frío, pueden seguir ocurriendo de forma aislada. El nuevo registro convierte a la Antártida en escenario de uno de los fenómenos meteorológicos más llamativos del año.