Un video viral en redes sociales reabrió el debate sobre los auriculares Bluetooth y la radiación, al compararlos con un horno microondas y sugerir un posible riesgo para la salud. La publicación generó miles de interacciones y comentarios, avivando dudas sobre si estos dispositivos inalámbricos pueden dañar el cerebro o aumentar el riesgo de cáncer. Sin embargo, la comunidad científica y organismos internacionales coinciden en que no existe evidencia que respalde esas afirmaciones.
El médico y divulgador científico Patricio Ochoa, experto en longevidad, abordó la controversia y explicó que, aunque los auriculares utilizan ondas electromagnéticas similares en tipo a las de otros aparatos, la comparación con un microondas es desproporcionada.
“Un audífono usa cantidades diminutas, tan bajas que no pueden calentar tu cerebro, dañar neuronas ni alterar células”, afirmó. El especialista remarcó que la potencia de estos dispositivos es extremadamente baja y que los estudios revisados por pares no han demostrado daños comprobados en la salud.
La Comisión Internacional de Protección contra Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP), organismo colaborador de la OMS, establece límites internacionales de exposición a campos electromagnéticos. Investigaciones publicadas en revistas científicas han medido la radiación en hogares con múltiples dispositivos conectados y concluyen que los niveles no superan el 1 % del máximo permitido.
Además, la radiación emitida por el Bluetooth es no ionizante, es decir, no tiene capacidad de romper enlaces químicos ni alterar el ADN, a diferencia de los rayos X o la radioterapia.
Incluso el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señaló que usar auriculares Bluetooth puede reducir la exposición directa al teléfono móvil. “Hacer el cambio a auriculares con cable es una medida innecesaria”, sostuvo el profesor Alberto Nájera, citado por plataformas de verificación.
La diferencia con un microondas también es clara: aunque ambos emplean radiación no ionizante, la potencia de un horno puede ser hasta un millón de veces mayor. Con base en la evidencia disponible, la OMS y la ICNIRP coinciden en que el uso habitual de auriculares Bluetooth no representa un riesgo para la salud.