El Perú, líder mundial en producción de fibra de alpaca, enfrenta desde hace años una contradicción clave: pese a su alta calidad, el 95 % de la fibra se comercializa sin clasificar, lo que reduce su valor en el mercado internacional. El principal obstáculo ha sido la dependencia de clasificadores expertos, un recurso cada vez más escaso. Frente a este escenario, un equipo de científicos peruanos desarrolló una solución tecnológica basada en inteligencia artificial para transformar este proceso histórico.
Con financiamiento de Prociencia, el proyecto liderado por el investigador Max Quispe Bonilla creó un sistema automatizado que clasifica la fibra de alpaca con más del 95 % de precisión, utilizando visión computacional y aprendizaje profundo. “La idea no es solo eficiencia, sino justicia económica: que quien produce mejor fibra reciba un mejor pago”, explicó el investigador, al destacar el impacto directo en el productor alpaquero.
La innovación, denominada Fiber Class, analiza el vellón tras la esquila mediante microfotografías captadas por cámaras industriales, procesadas por un modelo entrenado con la arquitectura EfficientNet. En cuestión de segundos, la inteligencia artificial identifica la calidad del material y brazos mecánicos separan la fibra según los nueve tipos definidos por la Norma Técnica Peruana NTP 231.301. Todo el proceso es completamente automatizado y reduce el tiempo de clasificación en un 50 %.
El impacto económico es tangible. Según el equipo, una clasificación adecuada puede incrementar el valor de la fibra hasta en un 25 %, elevando el precio de 8 a 10 dólares por kilo. El zootecnista Freddy Efraín Huayllani Conza, integrante del proyecto, resaltó que “aporta al desarrollo económico del productor y mejora toda la cadena, desde el campo hasta la industria”. Actualmente, el equipo gestiona la patente internacional de Fiber Class y trabaja con IncaTops y Natural FiberTech para llevar esta tecnología a escala industrial, marcando un hito en la modernización del sector alpaquero peruano.